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¿Cómo es la alimentación de las familias mexicanas?

El consumo de alimentos con alto contenido calórico ocurre en mayor medida los días de pago y fines de semana


· Quienes comen en horarios irregulares están propensos a comer comida rápida.

· Familias gastan en promedio $1091 pesos a la semana únicamente en productos para alimentación.

· 37% de los hogares no adquieren fruta.

Fecha de Publicación
Ciudad de México, 13 de diciembre de 2017

Categoría
Salud


Infografía

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Metodología

Estudio mixto de 749 encuestas aplicadas a casa habitación y 749 registros observacionales de la despensa de hogares encuestados. Los respondientes son los responsables de preparar y decidir sobre los alimentos que consume la familia. 81% son mujeres y 19% hombres. La edad promedio es de 42 años. El ejercicio fue levantado en junio de 2017.



Aunque está ampliamente difundida entre la población la relevancia de tener una dieta balanceada como hábito clave para tener una buena salud, siguen existiendo factores que afectan la alimentación de las personas, algunos tan peculiares, como el día de la semana o los días de quincena, ya que de acuerdo con el estudio más reciente del Centro de Opinión Pública de UNITEC, los mexicanos comen alto contenido calórico en dichas fechas.

Según el estudio mixto consistente en 749 encuestas aplicadas a casa habitación y 749 registros observacionales de la despensa de hogares encuestados, más de la mitad de los participantes, afirma que sábados y domingos suele comer barbacoa, carnitas y aprovechar los momentos en familia para consumir botanas, frituras, papas, etc. (53%). Otro aspecto que determina qué comemos, es la cuestión económica. Los días de pago, usualmente en la quincena, las familias son propensas a alimentarse con pizza (47%) o hamburguesas (44%). Aunque 17% comentó que sólo en días de pago consume gorditas, quesadillas o chilaquiles, este tipo de alimento también es muy consumido a lo largo de la semana (76%).

Esta investigación fue realizada por el COP de UNITEC, considerando que la situación de sobrepeso y obesidad que se presenta en México constituye uno de los principales problemas de salud asociado a enfermedades como la diabetes también se buscó ofrecer información objetiva, confiable y oportuna sobre los temas que conciernen a la sociedad y que están vinculados a la formación integral de sus alumnos.

El estudio confirma que la alimentación de una persona puede estar determinada por múltiples factores, entre ellos, la economía, la dinámica familiar, las costumbres, gustos, actividades e incluso la percepción personal sobre lo que es sano. Así, 81% de los participantes considera que comer sano es posible, 65% considera que comer saludable es accesible para la familia y 54% entiende la frase “comer saludable” como comer todos los alimentos de manera equilibrada.

Sin embargo, contar con una idea de lo que se considera alimentación sana o saludable se contradice en la práctica diaria de los encuestados, ya que 33% de ellos señala que a su familia no le gusta la verdura; 15% nunca las come crudas (15%) ni cocidas (12%) a pesar de las recomendaciones médicas sobre el consumo de fruta, en 37% de los hogares reportaban que no había fruta en el momento de la encuesta. 

Alimentación en casa

En general, 63% de las familias come tres veces al día y 80% toma algún producto entre comidas: 34% de los productos que consumimos entre comidas es comida chatarra, es decir, frituras, golosinas, dulces o chocolates.

La tortilla es un alimento fundamental en la dieta familiar, consumiéndose en mayor porcentaje a la hora de la comida (90%) y en el desayuno, los fines de semana (69%); las galletas o pan dulce son consumidas alrededor de 60% en el desayuno y 50% en la cena. Una diferencia considerable es el consumo de refresco que puede ingerirse casi 80% durante la comida los fines de semana.

Aunque la preparación de diferentes guisos en nuestros hogares tiene porcentajes homogéneos distribuidos entre los 5 días de la semana, son los platillos fritos (34%) o empanizados (28%) los que más gustan a la familia.

Hábitos pasados y presentes

De acuerdo a la encuesta, las personas responsables de preparar los alimentos, disponer qué se come en casa y decidir qué productos se compran, continúan con prácticas que aprendieron de pequeños. Por ejemplo, cuando los encuestados eran niños, lo más importante a la hora de comer era sentirse lleno (77%) y actualmente, siendo adultos, lo más importante es que la familia a la que alimenta se sienta llena a la hora de comer (82%). 80% considera que su familia debe terminar todo lo que está servido en el plato y 60% sirve las mismas porciones en los platos indistintamente de las edades o requerimientos alimenticios de cada uno de los miembros del hogar.

Se aprecia que en los hogares con horarios irregulares para comer (37%) hay más tendencia a comer alimentos tipo fast- food como pizzas y hamburguesas.

Aunque sólo 27% afirma que su familia tiene sobrepeso u obesidad, 60% de los encuestados respondieron que en sus familias realizar ejercicio no es una práctica habitual y, tampoco tienen como costumbre consumir productos bajos en grasa o light (68%).

Composición y adquisición de la despensa.

Al indagar sobre la composición de la despensa de los hogares, entre los productos con más menciones están: sal (90%), azúcar (89%), arroz (87%), café (87%), aceite (86%) y frijol (83%). En términos generales, la despensa es adquirida considerando la cercanía del lugar (43%). Si tomamos en consideración diferentes lugares para comprar la despensa, la principal ventaja de los tianguis o mercados sobre ruedas es que son baratos (48%) y los supermercados (32%) o hipermercados (45%) resultan convenientes porque se puede pagar con tarjeta o vales de despensa. Comprar la despensa 

representa en promedio, una inversión de $1091 pesos semanales destinados únicamente para productos destinados a la alimentación.

Desde el consumo o compra de productos hasta la ingesta de los alimentos, las actividades físicas realizadas, así como la autopercepción de que se come sano y se está sano, se perfila una cadena de costumbres que están detonando que los índices de obesidad y sobrepeso prevalezcan o se incrementen en el país. Resulta prioritario identificar la contribución de las costumbres familiares en la obesidad y sobrepeso de sus integrantes, o bien, cómo contribuyen las costumbres familiares en una vida más saludable de sus integrantes.